
De esta manera el evento comenzó en horas del mediodía con una gran asado a la canasta y luego tuvo lugar la tradicional “zapada” que tuvo una duración de algo más de 6 horas continuas de música y de la que participaron cerca de 40 músicos.
Cantantes, guitarristas, bajistas, bateristas, percusionistas, tecladistas, saxofonistas y otros, fueron los protagonistas de un día que quedará en la historia del rock de Bell Ville y en el que los participantes coincidieron en que “deben repetirse juntadas de esta magnitud de manera más frecuente”.
Muchos jóvenes y nuevos músicos asistieron al evento y compartieron con los artistas de mayor trayectoria incluyendo a precursores de la movida local.
Entre ellos se contó con la presencia de Carlos “Leo” Martínez Tecco y Horacio “Chuminga” Stanfield, ambos de los Black Cats, también de Humberto “Nani” Cabral y Luis David “Pico” Picolomini, de los primeros bateristas de la ciudad.
Del mismo modo la presencia en pleno de la Guttem Band con sus 3 integrantes junto a su familia, Ricardo “Kicalo” Polo, Adrián “Jason” Prado y Cecilio “Potolo” Grossi entre tantos músicos destacados e la ciudad, algunos aún tocando, y otros que por más que no estén en la actualidad en los escenarios, nunca pierden el talento y la pasión por la música.
Cabe considerar que todos los temas de la zapada, fueron interpretados a dos baterías.

Fue conmovedor por momentos ver en el escenario, confluir a los “precursores” con la nueva generación y también dentro de la importante camada bellvillense, a los hijos de varios músicos, “apoderándose” de los instrumentos.
Horacio Stanfield junto a sus hijos Ignacio y Esteban en guitarras, Luis David Picolomini junto a su hijo David en batería, Humberto Cabral y su hijo “Gauchito” en batería, Guillermo “Wilie” Pereyra en bajo y su hijo Ariel en batería, son algunos de los ejemplos.
Uno de los grandes momentos musicales de la tarde, fue la interpretación del tema “Como el viento voy a ver” de Luis Alberto Spinetta, recreado por Fernando Cortasa y Luis David Picolomini en batería, Lucas Heredia en percusión, Ricardo “Kicalo” Polo en bajo y voz, Ignacio Stanfield y Adrián Prado en guitarras, Emiliana Zapata en voz y la participación destacada del saxofonista bellvillense Julio Botti, antes de emprender su regreso nuevamente a los Estados Unidos.
Otro de los momentos emotivos en lo musical fue una mini reunión de los Black Cats con dos de sus integrantes históricos, “Leo” Martínez Tecco y “Chuminga” Stanfield, junto a “Nani” Cabral que fuera baterista del mítico grupo de rock de la ciudad. Entre otros se sumaron el bajista Adrián “Cheico” Robledo.
Como conclusión los músicos entienden que es un tiempo para estar más agrupados que nunca para poder realizar actividades de manera conjunta, organizar jornadas de capacitación y discutir temas comunes, además de la confraternidad que debe existir.
Se agradece la colaboración de Gustavo Calzolari del Centro Vecinal Ctalamochita, José Aliaga del Cine Club Coliseo, a Guillermo Ferrari por la donación de chorizos, y a todos los músicos que colaboraron con este encuentro, con su aporte, con sus instrumentos, equipos y con las ganas fundamentalmente.
Cabe considerar que esta primera cumbre, fue una autoconvocatoria y una movida que se fue gestando en un grupo de Factbook denominado “Club de Bateristas y Grupos de Rock de Bell Ville”.
En ese grupo, se está escribiendo la historia de nuestro rock, con más de 300 fotos de todos los tiempos y el aporte de todos los músicos.
Fue una histórica e inolvidable la jornada. Más de 6 horas de música, más de 40 músicos participando y en un lugar acorde para el encuentro, Cuñataí…..el contacto con la naturaleza, el río, los árboles y la bohemia de los artistas de la ciudad que confluyeron en la pasión de tocar y de reafirmar los lazos con nuestra cultura popular.
Además esto da cuenta que el rock de Bell Ville, está más vivo que nunca y que como en los primeros tiempos, sigue marcando referencia en el interior de Córdoba.
Sergio Eduardo Sosa
Diario Marca.